Malacopa – Dani Bander

La Banderville fue una banda que refrescó la escena alternativa de la capital con su debut discográfico en 2010 y aunque una año después lanzaron su segundo álbum, este no tuvo la misma recepción, pues desde entonces se hacían notorias las diferencias e influencias de sus integrantes.

Aunque sin la bajista original, el grupo intentó volver a la escena con un EP que no tuvo la relevancia que el primer disco y que terminaron por restarle importancia al grupo, al mismo tiempo que se desarrollaban en diversos proyectos, pues el baterista Cachi se integró a Carmen Costa y Peludo, mientras que Sofía inició Ernenek, Ana y Danyx Mendoza se reunieron en Los Muertos, y el caso de Dani resultó una continuación del personaje que se había creado durante la etapa de ‘Mutante adolescente‘; un mariachi rockero.

En el último trimestre de 2016, el vocalista presentó oficialmente su proyecto solista, con el alias de Dani Bander, aunque el álbum debut no llegó sino hasta hace pocos días, bajo el título ‘Malacopa‘ y condensando todo el concepto del post-mariachi en un conjunto de diez temas, producidos por AJ Dávila, grabados en Panoram Studios y que cuentan con colaboraciones como la de Valentina Plasa de Candy, Silva de Alegría, Brandon Welchez de Crocodiles y el mismo babysito.

El inicio ocurre con ‘Parranda‘, que da una idea general de lo que significa el género que el músico desarrolla, con los elementos típicos del mariachi; guitarra, violín y trompeta, a los que se les añade una batería que aporta el ritmo progresivo, mientras la voz de Dani narra de forma connotativa como fue encontrar el concepto y estilo del proyecto con todas las implicaciones sonoras y líricas que conlleva.

El siguiente track resulta ser ‘Los Condenados‘; la pieza que sirvió como carta de presentación del proyecto, en la que se hace acompañar por el Dávila, quien luce su voz cantando adjetivos que describen de forma general a los mexicanos, mientras la pista tiene una base rápida de batería, a la que de repente se le añaden los demás elementos, pero que al final se vuelve una pieza mucho más tradicional. La tercera pista resulta ser ‘Malviaje‘, el otro adelanto previo al lanzamiento del álbum, en el que participa la bajista de Candy y que como una sencilla canción de rock-pop, pero que se transforma en una pieza elegante que le da el espacio correcto a la trompeta y el violín, mientras que la reflexión lírica pudiera tener dos lecturas, una enfocada a la ruptura de una relación amorosa, pero la más interesante es la que puede interpretarse como un reclamo ante la ola de feminicidios que a diario ocurren en la República Mexicana, tema que es remarcado en ‘Alicia (Muertecita)‘, donde explícitamente se narra el duelo que se vive tras el fallecimiento de una mujer y los detalles que no permiten su olvido y sugieren su presencia sempiterna, todo musicalizado por un bolero de guitarra acústica, en el que participa Sergio Silva de Furland y que recuerda a la icónica ‘María‘ de Café Tacvba.

La mitad del disco culmina con ‘Fondo Fondo‘ en la cual nuevamente participan Arnoldo y Valentina, quienes le inyectan un poco de calma a la canción ante el frenesí y rabia que Daniel muestra en su voz apoyado por las cuerdas y los metales.

La pieza más corta lleva por nombre ‘Valiente‘ y es una de las que tienen una relación mucho más cercana con la música vernácula mexicana, destacada por la precisa mezcla de Sacha Triujeque en todo el álbum, pero que sobresale en esta pieza, que representa una combinación entre el folclor mexicano y la identidad alternativa, situación que se repite en ‘Penitencia‘, apoyado por el silbido que aporta Brandon Welchez y la hermosa participación del violín, el guitarrón y el violonchelo, creando una digna oda al alcoholismo.

De entre todos los paisajes de México que Daniel va recreando con las canciones, la pista más rockera va dirigida a aquellos grupos de personas que se inconforman, los que se manifiestan, los creativos y quienes les apoyan, a ellos les asigna el apodo de ‘Los Mariaches‘ y les dedica cada parte de ese nuevo himno.

Partida‘ resulta una canción de despecho, uno de los tópicos recurrentes de las canciones rancheras, que el músico aborda sin miedo a la corrección política y con la cual patenta el neo-mariachi, mientras que los últimos cinco minutos que dura ‘Malacopa‘ son el resultado de un experimento que nuevamente se enfoca en los estragos de la bebida y el desamor, en un ritmo lento que propicia una identificación innata.

Dani Bander logra un trabajo redondo, que no tiene fallas, pues aunque el folk y el country ha sido abordado por otras bandas mexicanas como Centavrvs, Velázquez y Los Fontana, el acercamiento directo al mariachi resulta un ejercicio arriesgado y fructífero, que hace que el álbum resulte innovador, creando un concepto diferente pero además puliéndolo para presentarlo en su mejor versión.

La música siempre estará ahí, para hacerte sentir bien y sobre todo para hacerte sentir mal.

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