Volviendo al pasado de División Minúscula

TXT: JAIR ARELLANO / FOTOGRAFÍAS: LULU URDAPILLETA

La presentación del año pasado en el Auditorio Nacional significó la consolidación de División Minúscula como una de las bandas más importantes de México, capaces de encabezar festivales en cualquier parte de Latinoamérica y abarrotar espacios con un aforo enorme, situación que patentaron con su presentación en Carpa Astros.

Puntuales, los integrantes de Camiches subían al escenario a las 19:00 horas, para mostrar su propuesta feeling core con temas como ‘Damariz‘ y ‘Heredo el pulso de tu corazón‘; en la que no se escuchaba la voz. Un discurso para enfrentar la depresión antecedía ‘Sunnyside, WA‘, y los agradecimientos resultaban el mejor intro para la frenética ‘Agua salada‘. Aun con el foro a media capacidad, un gran vitoreo hacia la banda retumbaba, mismo que era respondido con ‘Mi mayor mentira‘ y ‘Prefiero la verdad‘, con la que finalizaban su presentación.

Quince minutos después el trío Sputnik aparecía sobre la tarima e iniciaba su participación con ‘Cien inviernos’ unida a ‘Derecho al amanecer‘, ‘Confesión‘ y ‘Valquiria‘. Después de ‘Montana‘, José le dedicaba unas palabras a la banda estelar, con lo que terminaba por ganarse al público, que coreaba ‘Días de trueno‘ y ‘Mafia‘, aunque el cierre era menos eufórico con ‘Puentes‘.

Al momento en que Tungas se presentaba en el escenario, la carpa se encontraba a más de la mitad de su capacidad, el sexteto arrancaba con ‘Para siempre‘, desatando la euforia del público que no paraba durante ‘El espíritu del tiempo‘. La unión de ‘Retrato de un hombre invisible‘ con ‘Respira y vuelve a navegar‘ resultaba ser uno de los momentos más potentes de su show, seguido por ‘Dicen que estoy muerto‘ y ‘El ferrocarril‘. Ante una concurrencia que aumentaba rápidamente y que con las palmas daba la entrada a ‘Brindemos‘, la banda se brindaba y mostraba su agradecimiento a los tamaulipecos, finalizando su show con ‘Juventud deprimida‘.

El turno de Tolidos iniciaba con ‘Uno con el mar‘, pero el público no reaccionaba sino hasta que la banda interpretaba ‘Hoy‘ y Luis Cortés mandaba saludos, para después aumentar la intensidad con ‘Decisiones adolescentes‘ y ‘Perdidos y encontrados‘. Los espectadores no paraban de corear, igual ‘Huellas por rastrear‘ que ‘Verano‘, aunque el final ocurría con ‘El mundo puede esperar‘.

El reloj marcaba las 22:00 horas cuando la carpa oscurecía y al fondo una manta enorme mostraba la caratula del álbum ‘Extrañando casa‘, el primero de los dos discos que eran celebrados, la aparición de Javier y Kiko Blake, Ricci, Efrén y Alex Luque eran el detonante para que el público se volcará hacia el frente llenando el recinto, dejando claro que el sold out anunciado no era casualidad.

Con la ejecución completa y en orden del disco debut, los asistentes revivían la nostalgia por el hogar, el placer de la música, amores platónicos, el desgaste de las relaciones juveniles, los años pasados, los sueños intactos, el happy-punk, los flecos y los pantalones entallados, desde la primera canción, pasando por ‘Televidente’ y ‘Música‘, recordando junto a Mariana de Elli Noise,  Betty Boop‘, hasta los gritos desgarradores en ‘Cursi‘ y finalizando con ‘Todo‘, la Carpa Astros se había convertido en una cápsula del tiempo, en el que no habían pasado los últimos quince años, pero de repente y tras un descanso, cinco años transcurrieron de golpe y ‘Hot Rod‘ anunciaba lo que estaba por ocurrir.

Era 2007 y ‘Defecto Perfecto‘ superaba la emoción que el primer acto había ocasionado, el desenfreno del punk-rock era menor, aunque la potencia seguía intacta; ‘Veneno es antídoto (S.O.S.)‘ y ‘Soundtrack‘ arrancaban gritos que no se comparaban a lo que ocurría durante ‘Sismo‘. La intensidad se mantenía a tope, con ‘Cada martes‘ y ‘Revienta‘, pero la excitación de todos los presentes llegaba a picos inverosímiles con la romántica ‘Sognare‘.

El final con ‘Me tome una pastilla…‘ parecía ser definitorio, como si la banda finalizará su trayectoria en ese momento, pero ante la insistencia de sus fanáticos, la banda regresaba en unos segundos que parecían diez años después, para interpretar ‘Frenesí‘ y de paso regresar a todos a la actualidad, pero dando ánimos para afrontar la realidad siendo un cúmulo de ‘Voces‘, el himno con el que concluía una épica presentación de División Minúscula.

La música siempre estará ahí, para hacerte sentir bien y sobre todo para hacerte sentir mal.

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