¡Rifa! – Pato Machete

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Han pasado más de diez años desde que Control Machete dejó de existir como grupo, dando paso a los proyectos de individuales de Fermín IV, Toy Selectah y Pato Machete. Este último se rodeo de varios amigos para lanzar el álbum “Contrabanda” en 2008 y en 2012 el disco “33” que contó con más de una decena de colaboraciones.

Cuatro años han vuelto a ocurrir para que Patricio Chapa Elizalde lance un nuevo trabajo discográfico, de once tracks, hasta ahora el de menor cantidad de canciones en su discografía, editado por La Tuna Records y Warner Music.

Una mezcolanza de géneros musicales se suscita en el álbum, pues más allá de las colaboraciones que Pato incluyó en su anterior trabajo, sus participaciones con Sussie 4, Clemente Castillo, Mexican Dubwiser, Los Daniels, Cocofunka, o Rebel Cats, le han proporcionado la experiencia necesaria para abarcar diversos estilos, aunque manteniendo su esencia.

Los primeros cuatro minutos del disco transcurren con “El Machetero“, que inicia con un scratch soso, pero que tras la entrada del MC, la canción cobra sentido; una oda a la vida, la unión y la hermandad, mismos temas que se abarcan en “Sobra corazón“, el primer single del álbum, en el que participa Celso Piña, que imprime su característico sello, combinando la cumbia con el hip-hop, y que se supone está dedicado a los personajes que habitan la ciudad natal de ambos músicos, pero que al ser una urbe, contiene elementos universales aplicables a cualquier ciudad de grandes dimensiones.

La triada de temas con sonidos guapachosos concluye con “El Rescate” en compañía de Pablo Lescano, líder de la agrupación Damas Gratis, que hace cumbia villera, misma que se imprime en el track, tanto en lo musical como en lo lírico, ensalzando a las clases marginales, que no son exclusivas de Argentina, sino que es una eterna conexión entre los países latinoamericanos.

Humo Nuevo” marca otra tendencia en el álbum, combinando elementos de la electrónica y el pop, con coros femeninos siendo comparsa de la voz de Patricio, que canta frases amorosas, que no van destinadas necesariamente a una mujer, sino a la alegría de hacer lo que se ama, a la dicha de vivir, a la emoción de compartir la música, a la felicidad como concepto.

Para “Esa Seguridad” la cumbia regresa, pero no en su formato clásico, sino que se ve mezclada con el sincopeo del reggae y algunos metales y teclado más cercanos al ska two-tone, y nuevamente un coro femenino, que a pesar de participar apenas en unos instantes, destaca por si mismo, dejando a un lado la voz de Pato, que en su discurso se pierde y se encuentra varias veces durante la canción.

El track que marca la mitad del álbum se titula “Envases Para“, la colaboración con Jay de la Cueva, un tema que marca la tendencia a seguir en el resto del álbum, con el hip-hop como base, pero que además se alimenta de riffs de guitarras y la voz del vocalista de Moderatto, que le da un toque pop a la canción. Y aunque las fusiones de ritmos, son el sello del álbum, “Un cuento” se apega al hip-hop más clásico incluyendo en mayor medida sampleos pero priorizando el discurso social, que se aprecia en el tono grave en que la voz se desenvuelve.

Como con las anteriores pistas, los elementos básicos del hip-hop se hacen presentes en “Los Latidos“, con un discurso rápido, scratchs puntuales, un sampleo al inicio y al final, y un coro femenino que engrandece el tema, que parece dar un recorrido por la trayectoria de Patricio, desde Control Machete, pasando por sus anteriores lanzamientos y su presente, marcando las conexiones y rupturas, lo que también sucede en “Antiguas Misiones“, con muchas referencias a la vida juvenil del norte del país, aunque el fraseo pausado del MC, hace que la pista sea la menos memorable.

La canción más larga del álbum es “Esta Cruz“, la penúltima pista y que nuevamente se vale de un coro femenino, que luce más que la voz de Pato, que recita versos bien estructurados, y que transmiten la nostalgia por la adolescencia y al mismo tiempo invitan a disfrutar el presente, con la experiencia del regiomontano como eje.

Al final se encuentra “Tranquilo Estoy“, que parece un bonus track, con una base que remite al tango, pues el contrabajo, el violín y la guitarra sobresalen por si solos, pero que además cuenta con una letra que permite el lucimiento de Pato, manifestando la capacidad del rapero.

Cuarenta y un minutos bastan para dar cuenta de que Pato Machete es uno de los pioneros del género en México, pero que no se quedó estancado en el mismo, sino que se vale de mezclas para diversificar su espectro, haciéndose no solo un mejor hip-hopero, sino un mejor intérprete.

La música siempre estará ahí, para hacerte sentir bien y sobre todo para hacerte sentir mal.

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