El Cuarteto de Nos volvió a conquistar El Plaza

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Txt: Jair Arellano / Fotografías: Óscar Villanueva / Cortesía

Hace más de un año, los cinco uruguayos que integran El Cuarteto de Nos se presentaron en El Plaza, la sala de conciertos que representa uno de los mayores retos para las bandas en la Ciudad de México, debido a su aforo, y en aquella ocasión, el quinteto salió avante ante el público mexicano, situación que se repitió la noche del jueves 23 de junio, en la que lo único que resulto similar fue la comunión entre la banda y sus fanáticos.

Minutos más tarde de lo anunciado, uno a uno, los músicos aparecían, primero Alvaro Pintos y Santiago Marrero ubicándose en la parte trasera, el baterista a la izquierda y el tecladista a la derecha, seguidos de Gustavo “Topo” Antuña en el extremo izquierdo y del otro lado en el bajo; Santiago Tavella, y finalmente haciendo una entrada triunfal Roberto Musso, cubierto con un pasamontañas negro y cantando “Buen Día Benito“, con su característica densidad, que era ovacionada por el público.

Desprendido del pasamontañas, pero con la guitarra colgada, Roberto cantaba “Lo malo de ser bueno“, a la que le seguía “Nada es Gratis en la Vida“, con una introducción de palmas por parte del público. La primera canción que le tocaba a Tavella cantar, resultaba ser “Enamorado Tuyo“, mientras su tocayo se encargaba del bajo y Musso de la guitarra, y con un público agitando las manos de un lado a otro, los músicos retomaban su lugar y el vocalista se quitaba la guitarra para el escenario durante “Bipolar“.

Muchísimas gracias, no me han dejado hablar hasta ahora que han pasado cinco canciones.

Las primeras palabras de Roberto alimentaban la euforia que no paraba con “Habla tu espejo” y “Así soy yo“, en la que cada músico tomaba protagonismo individual. Para “Cuando sea grande“, las luces azules en el escenario lograban una estética funcional, mientras el público era iluminado, pues se volvía comparsa increíble que cantaba con gran intensidad y que otorgaba el reconocimiento en forma de aplausos y gritos.

Con Roberto sentado, la banda hacía una versión de “Un problema menos“, seguida de un intensa interpretación de la canción que comparte nombre con el vocalista del grupo. La segunda intervención de Santiago Tavella era acompañada por los aplausos y los saltos de los espectadores, que disfrutaban “Pobre papá” adornada con un bajeo impresionante de Marrero, con el que terminaba el primer acto de la banda.

Alvin tomaba un tambor y dirigía al público que aplaudía cuando se le indicaba, luego se le unía “Topo” con la guitarra e instantes después aparecía Musso, que sentado empezaba a cantar “Todos pasan por mi rancho” en la que en un inicio no participaban ninguno de los dos Santiago, que se paraban juntos frente al público, aunque al final todos regresaban a su respectiva posición para inyectarle capas de sonido a la canción.

No llora” continuaba el recital, con una interacción idílica entre el público y la banda, que demostraba con “Mírenme” un duelo de rimas entre el vocalista y el tecladista. La última participación de Santiago Tavella como cantante era “Whiskey en Uruguay“. La promesa de una canción inédita era incumplida al sonar “Ya no sé que hacer conmigo” seguida de “Miguel Gritar“, que resultaba la canción menos coreada de toda la noche.

Una secuencia introducía la exitosa “El hijo de Hernández” que retumbaba en todo el recinto con el coro del público, que no daba muestras de cansancio al cantar la primera parte de “Invierno del 92“, en la que Roberto Musso hacía un juego de palabras con las títulos de sus discos, para luego retirarse, dejando a Santiago Marrero que se lucía con una secuencia final. El público que conocía el ritual, exigía el retorno de la banda cantando al unísono el coro de “Me Amo“, canción con la que el grupo volvía al escenario, prometiendo un nuevo álbum y una nueva visita pronto.

El final ocurría con “Yendo a la casa de Damián“, canción que era seguida por todos los presentes, opacando por instantes la voz de Roberto, dejando en claro que más que El Cuarteto de Nos, eran “el cuarteto de los mexicanos”.

La música siempre estará ahí, para hacerte sentir bien y sobre todo para hacerte sentir mal.

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