Gran Blanco – Sputnik

GRAN blanco

La actual fama de Sputnik tiene una relación estrecha con la actividad como vlogger de José Salazar; vocalista y guitarrista de la banda, pero su surgimiento data del otoño de 2003, época en que el “happy-punk” en México empezaba a obtener cierta relevancia en los medios.

Casi trece años después, tras dos discos de estudio y un EP, su presentación en el Vive Latino y realizando giras cada vez más extensas y exitosas, el trío lanza “Gran Blanco“; una colección de 10 canciones, que en total duran 35 minutos, editado por Mula Terca Records y con un arte ideado por Mike Sandoval, que complementa de forma puntual el contenido sonoro, y que además consolida a la banda en la escena punk-rock, que es comandada por Tungas, Joliette, Camiches y Lng/SHT.

Los minutos iniciales del álbum se dan con “Puentes“, que resulta un manifiesto de una ruptura, que no forzosamente es amorosa, sino que tiene diversas acepciones, mientras la parte musical confirma un mejor trabajo realizado por cada uno de los músicos. Luego la canción homónima al título del disco, resulta ser una de las mejores historias que la banda ha realizado, aunque el estribillo resulta cansado hacia el final del track.

Confesión” que fue el único adelanto del álbum, tiene un sonido menos agresivo que sus antecesoras aunado a una lírica que parece una reflexión ante las dificultades de la vida. Al sonar “Todo Fue una Trampa“, el camino del álbum ha sido trazado, una magna historia dividida en capítulos sonoros, que mantienen un hilo conductor; la adversidad y la forma de enfrentarla.

La mitad del disco culmina con “Derecho al Amanecer“, que tiene la misma temática sonora, con la batería y el bajo realizando un trabajo preciso y la guitarra desenvolviéndose de forma magistral. Para cuando se reproduce “Días de trueno” la potencia del LP parece disminuir, aunque la lírica fortalece la pista, retratando situaciones concretas de una ruptura amorosa.

El track más rápido es “Lo Que Nos Destruye“, que ni siquiera alcanza los tres minutos de duración, y que devuelve el ímpetu que parecía extinguirse con las canciones anteriores. El último tercio del “Gran Blanco” inicia con “Un Cobarde“; canción con la que comienza a resaltar la voz de José, que hasta ese momento tenía el mismo peso que los instrumentos, pero que a partir de este punto muestra que la experiencia le ha dotado de un mejor manejo de tesitura y timbre.

Vice Versa” también narra una historia de desesperanza, que con la batería como protagonista convierte la pieza en un momento de contraste. El track final; “Sube la Fiebre” resulta denso en un inicio, aunque después se vale de sonidos menos pesados, haciendo un final mediocre, para un álbum que es trabajado como pocos discos en la actualidad, con un concepto general, sin menospreciar las historias sueltas.

De varias formas, el trío capitalino rescata lo mejor de la época “happy-punk” y lo mezcla con el punk-rock contemporáneo, mostrando el potencial que como banda pueden alcanzar, mas allá de la fama de su vocalista, pues Jorge y Rodrigo no ocupan los reflectores para demostrar su calidad como músicos.

La música siempre estará ahí, para hacerte sentir bien y sobre todo para hacerte sentir mal.

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