Bahía Santiago – Technicolor Fabrics

Imaginar una bahía es remitirse a la playa, al descanso, al olvido de la rutina, a extrañar pocas cosas, mientras el mar ofrece el sonido puntual para acompañar la añoranza, situación que Technicolor Fabrics retrata en su tercera producción discográfica, de nombre “Bahía Santiago”.

Apenas tres minutos por encima de la media hora son suficientes para que la agrupación tapatía exponga sus mejores composiciones hasta el momento, y es que sin demeritar sus trabajos anteriores, es claro que no había una identidad sonora, la cual se conforma en su trabajo más reciente, en parte gracias a la producción de Camilo Froideval y Siddhartha.

De entrada, aparece “Aviéntame”; el único track que se dio a conocer antes del lanzamiento del álbum, y que es el antecedente a lo que vendrá enseguida, explorando los límites del pop, coqueteando con el rock, y ocupando algunos elementos de la electrónica, sonido que tiene continuidad en “Volver a Comenzar”, que al mismo tiempo destaca por su lírica.

El tercer tema se titula “Ceniza”; un track que permite que los elementos electrónicos luzcan, apoyado por una interpretación vocal excelsa, todo complementado por la guitarra sincopada, que se encarga de marcar el ritmo.durante el final de la canción.

La aparición de Siddhartha en “Fuma” resulta tan natural, conjugando el estilo musical del quinteto con la voz de su amigo, creando una de las mejores colaboraciones nacionales en lo que va del año.

“Globos” es la canción que tiende un puente con el sonido de bandas como Reyno, Camilo VII y Odisseo, y que remite a algunas canciones de la etapa pasada.

La segunda mitad del disco inicia con “Venezuela”; un tema instrumental que a pesar de durar menos de dos minutos, permite al escucha realizar una introspección, para rememorar el pasado, sin necesidad de un guía, sino con el acompañamiento exacto para definir la añoranza personal.

Lo que sucede a continuación con “Desde el Mar”, es el recuerdo de la bahía que da título al disco, del lugar que a pesar de no haber visitado debido a su inexistencia, es el volver a estar ahí, acompañado de alguien especial, sin importar el título (esposa, novia, madre, etcétera).

Al llegar a “Solo”, la identidad sonora del disco se encuentra definida, aunque particularmente en este tema, la banda se da el lujo de explorar, aunque de forma muy superflua, el materialismo a través de la lírica. Con “Hoy”, dispuesta para la pista de baile, pareciera que la letra no tiene caso, sin embargo al prestar atención, una bonita canción de amor aparece.

Al final, en “Química”; la aparición de Baltazar, (la otra banda de Juan Pablo Corcuera) ayuda a explorar un sonido poco más oscuro, pero sin abandonar la base synth-pop, y con un final abrupto que entrecorta la experiencia, como un regreso a la realidad después de estar meditando acerca del pasado.

Con esta colección de diez temas, la banda retrata su extrañamiento por su ciudad de origen, pero también integran sus experiencias acumuladas con sus demás proyectos; pues Yogui, Baltazar y Dan Solo se encuentran, dándole forma e identidad a lo que parece una banda nueva, pero con el mismo alias, logrando el mejor álbum de Technicolor Fabrics hasta la fecha, que puede ser superado con facilidad, si la agrupación se propone seguir el camino que ahora han trazado.

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